ÉPOCA DE CAMBIOS
Las mejores cosas de la vida están siempre cerca de nosotros: El aire que respiramos; la energía que nos da vida; la luz que nos ilumina la mirada; la naturaleza que nos alegra con sus colores y su pujanza y fortaleza, etc., etcétera. El Camino de la Luz y el Amor esta siempre con nosotros, es imposible tratar de evadirnos a nuestro destino en este mundo, pero no debemos intentar alcanzar la meta, nuestra meta, antes de estar preparados para ello. No podemos pretender alcanzar las estrellas sin antes haber realizado, con amor y sabiduría, nuestro trabajo a medida que nos va surgiendo, día a día, sin agobios, sin prisas. Porqué todo llega en el momento que debe llegar y nunca antes, es preciso que abramos nuestro corazón a los cambios paulatinos pero imparables, que se están produciendo en nosotros. Y sería bueno que no nos resistiéramos a esos cambios aunque, para nuestra mente los cambios siempre equivalen a pérdida y sufrimiento. Cuando llega la fuerza que provoca los cambios en nosotros o en nuestra vida, procuramos anestesiarnos en la medida de lo posible. Damos por supuesto, tercamente y sin ponerlo en duda, que la permanencia proporciona seguridad y la impermanencia no. Pero, en realidad, la impermanencia es como algunas personas que encontramos en la vida: difícil e inquietante al principio, pero, cuando se la conoce mejor, mucho más amigable y menos perturbadora de lo que hubiéramos podido imaginar,
El sufrimiento que se causa en nosotros y en los afectados por nuestros cambios tenemos que paliarlo con amor, con altas dósis de amor y compasión hacia nosotros mismos y a hacia aquellos que no entienden o se resisten a los inevitables cambios. Pero no detengamos el viento de cambio.
Al contrario, tenemos que encontrar el equilibrio en nuestra vida, encontrar el camino del medio, aprender a no volcarnos en preocupaciones y actividades accidentales, sino a simplificar nuestra vida, a superar las superficialidades que nos induce el consumismo y/o la competitividad entre humanos. Fijarnos en lo que verdaderamente nos importa y no lo que pretenden los mercaderes de la civilización occidental que nos importe; Mirando en nuestro interior, buscando en nosotros las respuestas que, normalmente, buscamos en los demás. Vivir con naturalidad nuestro paso por la vida, disfrutar con nuestros cambios y convertirlos en una forma positiva de ver la vida.
Luz y Amor
l.p.v. (c) 2011
Etiquetas: Cambio, Crecimiento, espiritualidad, Reiki

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